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Patricia B. Bustos Psicoanalista /Coordinadora de grupos terapeúticos/ Prof. Enseñanza Común y diferencial / Mediadora Judicial / Voluntaria y Socia Activa de Mèdicos del Mundo

viernes, 3 de abril de 2009

Una Mentira es una Declaraciòn Contraria a la Verdad

Serie Deicidium - Roberto Mognier

Es algo que se hunde profundamente en las arenas movedizas del ego, y tiene que ver con el hacernos parecer mejores ante nuestros ojos y los de los demás.

No todas las mentiras son dañinas. De hecho, algunas veces mentir es la mejor estrategia para proteger nuestra intimidad de la malicia de otros. Otras mentiras, como la fanfarronería o las realizadas en nombre del tacto y la amabilidad, pueden clasificarse como menos serias.

Pero las mentiras descaradas (tanto si implican no contar toda la verdad, o añadir datos falsos) son peligrosos, ya que corroen la confianza y la intimidad – el pegamento de la sociedad. Muchos animales llevan a engaño, o confunden de liberadamente a otros, pero solo los humanos estamos configurados para engañarnos tanto nosotros mismos como a los demás. La gente está tan ocupada manejando el modo en que los demás les perciben que muy a menudo son incapaces de discernir la realidad de la ficción en sus mentes.

“No estamos intentando impresionar a otras personas sino mantener una visión de nosotros mismos que sea consistente con la forma en que nos gustaría ser”. Queremos ser simpáticos, suavizar o facilitar la situación social y evitar insultar a los demás a través de nuestro desacuerdo o discordia.

Una mentira es una declaración contraria a la verdad, realizada por una persona que espera que otras personas la crean. Mentir es decir una mentira, implica engañar a alguien y por lo tanto a las personas que dicen mentiras se las conoce como “mentirosos”.

Las personas mentimos muchas veces porque tenemos miedo de decir la verdad, tenemos miedo de mostrarnos tal como somos, nos avergonzamos de nuestra realidad porque simplemente no nos sentimos a gusto con ella.

Lo cierto es que, aunque digamos mentiras por no hacer daño a los demás, aún estamos ocultando la verdad, lo que no es muchas veces lo más recomendable. Las personas que creen que no basta con decir la verdad, no creen en sí mismos, no confían en otras personas y mucho menos se valoran como personas.

No están conformes con la vida que llevan, ni con su personalidad. Son estas personas, con baja autoestima, las que tienden a mentir con mayor frecuencia. Se acostumbran a mentir para justificar sus diferentes actitudes, esto se convierte en un hábito pues las personas se sienten reconfortadas haciéndolo; sobretodo cuando éstas mentiras son creídas por otras personas y les brindan una sensación de aceptación en la sociedad.

En muchos casos las personas mienten para construir una muralla que los separe de las demás personas, es decir mienten para protegerse porque no se sienten seguros. Esto puede deberse a experiencias previas donde las personas hayan sido heridas o maltratadas por decir la verdad, debido a esto es probable que hayan perdido la confianza en otras personas y hayan optado por mentir en muchos casos para ahorrarse explicaciones . Algunos más que otros.

Hay quien miente porque es un manipulador social y lo hace para herir, abusar de la gente y aprovecharse de los demás. Otros mienten para sentirse mejor, para halagar a los demás, para lograr algo útil o válido sin herir a nadie. En este caso, al final, el mentir puede ser hasta un arte.

“Ningún hecho está más firmemente establecido que el que demuestra que el mentir es una necesidad de nuestras circunstancias. La deducción de que en este caso es una Virtud es evidente.

Ninguna Virtud puede alcanzar su utilidad más sublime sin cultivación cuidadosa y diligente. Consecuentemente, no hace falta declarar que ésta debería ser enseñada en las escuelas públicas, hasta en los periódicos. ¿Qué chance tiene el mentiroso ignorante e inculto ante un experto educado? ¿Qué chance tengo yo ante el señor Mar… ante un abogado? La mentira ‘juiciosa ’ es lo que el mundo necesita.

A veces pienso que sería aún mejor y más seguro no mentir nunca antes que mentir sin juicio. Una mentira torpe, no-científica suele ser tan poco eficaz como la verdad”.

¿Se puede entonces dejar de mentir?

Sí, se puede dejar de mentir, aunque para algunas personas resulta muy complicado. El problema puede ser muy grave si es que la persona se ha acostumbrado a mentir durante muchísimo tiempo y se ve finalmente desenmascarada y sin nadie que le brinde credibilidad.

Por lo tanto alguien que desee dejar de mentir deberá ganarse la confianza de las personas nuevamente, lo que puede resultar muy difícil y es un proceso a largo plazo. Recuperar la credibilidad es un proceso muy difícil porque requiere convencer a las personas de que somos alguien en quien vale la pena confiar, que pueden apostar por nosotros, y esto solamente podrá comprobarse con el tiempo y según se den las situaciones.

No podemos forzar a otras personas a creer en nosotros, y de la misma forma no podemos arriesgarnos a confiar en personas sin conocerlas previamente.

En conclusión, una mentira puede deberse a muchísimas razones; sin embargo debemos tratar en lo posible de decir la verdad que es lo ideal y no tratar de justificar nuestras acciones mediante mentiras, que pueden agravar conflictos y en muchos casos llegar a convertirse en un hábito que nos causará eventualmente perder la confianza de otras personas. (Psi. Patricia B. Bustos)

2 comentarios:

pablo dijo...

Que duro, el que dice que nunca mintió es un mentiroso!!!!!!!! La mentira blanca, la que no daña, la que evita el dolor no es mala... e incluso es necesaria. Mentime por favor que la realidad es muy dura, a veces en la mentira hay esperanza... Por supuesto que la malicia, la mentira manipuladora e insidiosa es enfermiza. Ahora que dificil que es salir cuando nos acostumbramos a mentir, tanto que no distinguimos cuando estamos mintiendo y cuando no. Es todo un tema y da para escribir mucho. Un beso.

escuchando palabras dijo...

si es verdad pablo, da para un gran debate, el mentiroso tiene muchas teorias, q bueno seria, escucharlas, besos