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Patricia B. Bustos Psicoanalista /Coordinadora de grupos terapeúticos/ Prof. Enseñanza Común y diferencial / Mediadora Judicial / Voluntaria y Socia Activa de Mèdicos del Mundo

viernes, 19 de agosto de 2011

Creer y Confìar en Uno Mismo / 17 de abril de 2009



¿Cuántas veces dudamos de nosotros mismos?
Construir la confianza en uno mismo. Sentir que nos falta confianza en nosotros y tener dudas sobre nuestras capacidades puede traernos consecuencias en diferentes aspectos personales y profesionales, impidiéndonos apreciar las cosas buenas y lograr nuestros objetivos.
Pero la inseguridad puede superarse. Y una vez que así sea, podremos disfrutar más de la vida.
Fortalecer la confianza en nosotros viene de la mano con: • Conocernos todo lo posible y de una forma continua, ya que vamos experimentando cambios y creciendo • Vivir activos: opinando, eligiendo, escogiendo, valorándonos • Valorar y sentirnos orgullosos de nuestras capacidades y posibilidades • Conocer nuestras limitaciones, ser realistas • Afrontar retos y riesgos con prudencia y sensatez • Iniciar y mantener relaciones de calidad, donde la comunicación abierta, positiva y sincera sean indispensables • Dejar de lado la tensión y el control exagerado • Permitirnos mostrarnos tal como somos, sin máscaras o apariencias
En cualquier área de la vida, la falta de confianza en uno mismo, puede ser fatal. Nos inmoviliza, nos deja mudos.
Ante el primer síntoma de desconfianza, preguntémonos a nosotros mismos: “¿Qué es lo peor que nos podría pasar?”. Usualmente le damos mucha importancia a los problemas que pueden surgir. ¿Por qué no usar toda nuestra energía en lograr nuestras metas, en lugar de gastarlas preocupándonos de lo que podría ocurrir? ¡Qué el miedo no nos detenga!
Pensemos en el “como sería si…”. Es un ejercicio. Ante una situación concreta, ¿Si tuviéramos confianza, como actuaríamos?, ¿como nos moveríamos?, ¿como hablaríamos?, ¿en que pensaríamos?, ¿que cosas nos diríamos a nosotros mismos?
Al hacernos estas preguntas nos estamos forzando a imaginarnos en un estado de confianza, ya lo único que tenemos que hacer es “actuar” en función a las respuestas que demos. Cuando no confiamos dejamos de vivir y solo existimos, entonces la felicidad se transforma en una meta difícil de alcanzar. Con la falta de confianza renunciamos a felicidad, porque no creemos merecerla o no nos fiamos que vaya a durar.
La desconfianza nos impide avanzar y crecer, nos encontramos con situaciones en las que no nos sentimos realizados, llegan pensamientos que nos bloquean: “No vale la pena, no voy estar a la altura”; por desconocer nuestro potencial, elegimos actuar por debajo de nuestras posibilidades sin emprender nuevos retos. Y precisamente por no exponernos a nada, no ocurre nada porque ni siquiera facilitamos la posibilidad de que ocurra algo mejor. Y eso solo hace que la desconfianza aumente. (Psi. Patricia B. Bustos)


2 comentarios:

Aradia dijo...

Cuesta mucho creer en una misma pero siempre lo intento y lo consigo a veces...cuando tengo logros y procuro acordarme de ellos...muy buena entrada...besitos.

escuchando palabras dijo...

gracias a ti Aradia es pensar en voz alta, para seguir pensando besos